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Europa mira al norte de África como su nuevo gran aliado energético tras el adiós al gas ruso

Con el gas ruso fuera de juego y la dependencia de rutas lejanas en entredicho, Europa apuesta por las renovables de Marruecos y Túnez. Varios proyectos clave están en marcha para aprovechar el potencial solar y eólico de la región.

La guerra en Ucrania y el posterior bloqueo del estrecho de Ormuz han obligado a Europa a replantearse su estrategia energética. Tras años de dependencia del gas ruso, el continente ha recurrido a Estados Unidos como proveedor alternativo, pero la vulnerabilidad de las rutas marítimas ha puesto de manifiesto la necesidad de fuentes más cercanas y estables. En este contexto, el norte de África emerge como una opción estratégica: la región cuenta con un enorme potencial solar y eólico, y ya hay varios proyectos en marcha para exportar electricidad renovable a Europa.

Marruecos y Túnez lideran esta nueva apuesta. Ambos países están desarrollando parques solares y eólicos de gran escala, así como interconexiones eléctricas submarinas con España e Italia. Se espera que estos proyectos permitan a Europa diversificar su mix energético, reducir su huella de carbono y disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados. Sin embargo, persisten desafíos técnicos, financieros y geopolíticos, como la estabilidad política de la región o la capacidad de las redes de transmisión.

La Unión Europea ya ha destinado fondos para apoyar estas iniciativas, en el marco de su estrategia de transición energética y autonomía estratégica. Aunque el camino es largo, el norte de África se perfila como un socio clave para la próxima década.

Fuentes: - Xataka - Europa se ha quedado sin el gas barato de Rusia. Su nueva esperanza está en las renovables de Marruecos y Túnez

Optimismo prudente ante la oportunidad renovable norteafricana.

La apuesta por el norte de África como proveedor de renovables es lógica desde el punto de vista geográfico y de recursos. Sin embargo, no debemos caer en el optimismo ingenuo. La región arrastra problemas de gobernanza, infraestructura y seguridad que pueden retrasar o encarecer los proyectos. Además, la dependencia de rutas submarinas sigue siendo un punto débil.

En mi opinión, Europa debería combinar esta estrategia con un impulso decidido a sus propias renovables y al almacenamiento energético. El norte de África puede ser un complemento valioso, pero no la solución única. La lección del gas ruso es que la diversificación real, no solo geográfica sino tecnológica, es la clave de la resiliencia.

El Analista

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